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2025-11-01 · Dread

La postura del DJ

Ambiente y puesta en escena

Instalación

Posición del DJ

Colocarse de forma que no se te vea directamente (en círculo alrededor de la mesa con la torre, el DJ un poco apartado). Eso hace que los jugadores se asusten. Tomar notas en un bloc de todo lo que los jugadores dicen — eso te escribe pedazos de escenario.

Las medias descripciones

Nunca decirlo todo. Dejar que la imaginación trabaje.

"Ves una silueta. Parece que camina hacia ti." "¿A qué se parece?" "¿El qué?" "¡La silueta!" "Ya no la ves..."


Cuando los jugadores se resisten

Si los jugadores no quieren X, varias soluciones:

Ejemplos concretos:

Regla de oro: no decir nada que pueda ayudarlos ni orientarlos. Los jugadores lo dan todo en bandeja. Te darán ideas de escenario mucho mejores que las tuyas.


El derecho a mentir del DJ

En Dread, la regla habitual de "no mentir en perjuicio de los jugadores" se transforma:

"Tengo derecho a mentir y a encontrar soluciones ad hoc sin más explicación que la que los jugadores admitan en el pánico, SIEMPRE QUE sirva al ambiente, a la ficción, y que contribuya a la tensión y al buen desarrollo del escenario."

Ejemplo: "Oyes un clic. Tienes la impresión de que la cerradura se ha vuelto a cerrar." Te da igual saber por qué la cerradura funciona así. En la cabeza de los jugadores: "¿Es una cerradura a distancia?" "¿Hay alguien al otro lado?" Te lo dan todo en bandeja.

Nota: el libro de reglas es más cauteloso en este punto (capítulo 4, Pitfalls): «You can have other characters deceive them, and you can mislead them, but you should never do so maliciously. [...] If they can't trust you, the game falls apart.» La posición oficial insiste en la confianza como base del juego: el DJ puede inducir a error, pero no hacer trampas. Mi formulación es más directa — un «derecho a mentir» asumido — porque en la práctica, en Dread, la línea entre «inducir a error» y «mentir por el bien del escenario» es muy fina. La condición sigue siendo la misma: debe servir a la atmósfera y a la ficción, nunca ser gratuito o punitivo.